Dedicarse a la educación de los niños y jóvenes requiere una preparación muy detallada. Es verdad que todos somos educadores y educandos de nuestro propio entorno y de las personas que nos rodean, pero no es suficiente: hay que saber a quien enseñamos, qué enseñamos y cómo enseñamos.
Los tres años del Diplomado en Magisterio en la UIC dan los recursos necesarios para desarrollar esta profesión con seguridad, imaginación y creatividad.
Por este motivo, la UIC combina, desde el primer curso, la teoría i la práctica. Esto da al alumnado la posibilidad de descubrir la realidad desde dentro: la escuela.
Además, las nuevas tecnologías, junto con los recursos más innovadores presentes en esta universidad, capacitan al estudiante de Magisterio para actuar en su campo, con un formación integral, adaptada al mundo de hoy.