La familia es el entorno natural y adecuado para el desarrollo físico, psíquico, emocional y social de las personas y constituye la base de la sociedad. A lo largo de la vida existen situaciones que pueden provocar conflictos de difícil solución en las relaciones intrafamiliares y poner en peligro la integridad de la familia.
Los terapeutas familiares son profesionales de
la salud mental (psiquiatras, psicólogos y médicos con conocimientos en psicopatología)
que intervienen para respaldar, aconsejar y apoyar a los integrantes de las
familias con el objetivo de encontrar soluciones que faciliten la unidad, la
comunicación y el bienestar familiar.
La terapia familiar surge en los años 50
como una subespecialidad dentro de la
psiquiatría. Desde entonces se han ido produciendo cambios tanto
en los
planteamientos utilizados como en las técnicas de resolución de los conflictos
abanderadas por las diferentes escuelas de terapia familiar.
El hecho evidente es que tras medio siglo, la terapia familiar tiene hoy en día una entidad propia, una especialidad de la salud mental que pone al servicio de las familias instrumentos para la resolución o mejora de los conflictos de la más variada índole, que interfieren con un buen funcionamiento de las dinámicas familiares.
La mayor esperanza de vida, la aparición de enfermedades crónicas y de personas dependientes, los conflictos intergeneracionales, la ruptura de los matrimonios y las familias, la adopción, las situaciones de violencia doméstica o de abuso de sustancias son, entre otras, situaciones del día a día de muchas personas, que pueden beneficiarse de manera clara con la ayuda de un terapeuta familiar.