Dentro de los esfuerzos para usar un lenguaje planero y simplificar la ampulosidad que caracterizaba el lenguaje administrativo de los últimos años, hoy en día se aconseja de reducir al mínimo el uso de los tratamientos protocolarios. Cuando se opte por hacerlos servir, pues, es preciso reservar-ne el uso a las fórmulas deencabezamiento de los escritos, a los diplomas y a presentaciones solemnes y oficiales de la persona en cuestión, y evitarlo cuando no sea estrictamente necesario recalcar el cargo que ocupa la persona dentro de una jerarquía determinada.
Asimismo, conviene ser coherente a la hora de asignar tratamientos a todas las personas que aparezcan al texto de la misma manera; o sea, no es correcto combinar expresiones de tratamiento abreviades y desarrolladas: una forma como Il·lm. Señor es totalmente inadmisible. Es preciso recordar que después del tratamiento protocolario pertinente se tiene que incluir el nombre completo (y no sólo el apellido), como por ejemplo Excma. Sra. Carme Atxaga.